Suprema elevación: El Dojo alcanza el “Nirvana”.

Suprema elevación: El Dojo alcanza el “Nirvana”.

Semanas atrás por aquí se habló sobre Worldwide, el primer álbum de El Dojo, y el porqué de su importancia sociopolítica en esta era de reordenamiento mundial. Ya van casi tres meses desde que se lanzó aquel esperado debut y una porción importante de sus 24 canciones sigue acompañándome prácticamente a diario. ¿Por qué? Porque, independiente de las estructuras, estética, flows, sonoridades o skills que hacen destacar a los distintos ninjas del escuadrón venezolano, el legado que iniciaron con su propuesta considero que va en plantear una concepción espiritual como hasta ahora nadie había hecho en nuestro idioma.

Por Darío Gutiérrez O. (a.k.a. Güissario Patiño).

El rap en castellano, llamémosle más consciente, generalmente se repartió entre lo existencial y lo contestatario, y sea por A o por B, su razón de ser nunca dejó de apuntar hacia un problema o conflicto, personal o externo, pero con un sentir común nacido desde la pugna. Y si bien siempre han existido corrientes de carácter más espiritual, éstas no han salido más allá del positivismo o lo netamente religioso, por lo que, en ese sentido, las filosofías, enseñanzas y disciplina que inspiran y vinculan a los artistas marciales de El Dojo, definitivamente, abrieron al oyente de rap latino nuevos portales hacia la percepción y la elevación de nuestras conciencias, democratizando, por cierto, un acceso al infinito poder que nos proporciona el viaje al autoconocimiento, comprensiones generacionalmente desaprendidas por una conveniencia que claramente no es nuestra.

Hágase la LUZ:

Hace tres veranos, el sensei del dojo, Lil Supa’, estrenó el sencillo “光 LUZ” con una conmovedora pieza audiovisual como última antesala al estreno de su obra SERIO. Meses más tarde, ese mismo año, tuvimos la oportunidad de conversar con Marlon Morales sobre los orígenes, desafíos y consecuencias de su (hasta ahora) obra magna. Con su facilidad característica, pero esquiva, para dar buenas entrevistas, me dejó todo CLARO, sin embargo, me parece que vale la pena remontarnos a esa etapa, pues “光 LUZ”, creo, es un capítulo aparte, una especie de nuevo testamento del rap en nuestro idioma aún no reconocido, quizás por el resistente y nostálgico apego a la herencia de figuras idolatradas de forma mesiánica en décadas anteriores, como pueden serlo Vico C o Kase.O; o quizás porque sea necesario que envejezca un tanto más para que se le tome el valor que merece, sobre todo en una era sobrepoblada de rap como en la que estamos viviendo, pero, incluso así, en este mismísimo 2020, si hubiese un ranking con las diez canciones más trascendentales en la historia del rap en castellano, ésa debería tener su lugar asegurado entre los cinco primeros puestos, porque rehúye completamente de ser sólo una canción que cumple las condiciones para convencer el oído rapero, va más allá, de lo humano a lo divino, hasta encontrar la divinidad en lo humano. Sin reconocerlo, Supa’, el que en la última década pasó de ser el orgullo de Maracay a ser el orgullo del continente jugando universalmente en modo multijugador escondido detrás de sus diversas facetas y personajes, firmó su canción más íntima, y al desnudar la mirada del alma, dejó la luz encendida para mostrarnos el inicio del camino. Más que barras, las palabras de “光 LUZ” son mantras para una meditación guiada a la cual recurrir cuando el horizonte de obnubila. A pesar de tener otras varias creaciones de mensaje poderoso, aquí Morales no dio lecciones morales, simplemente decretó en voz alta sus deseos más interiores o personales, pero no lo hizo solo, la musicalidad del productor Drama Theme tiene tanta responsabilidad como él en el resultado final, y el vídeo clip realizado por Nelson G. Navarrete con el cual se estrenó –grabado en Japón entre Tokyo y Kyoto, como un viaje al reencuentro y sanación de sus raíces de Himura Kenshin— confirmó la importancia de una sociedad conceptual/creativa como con la que El Dojo arribó al panorama del rap latino para inmortalizarse en la historia. A pesar de que los números son lo de menos, hoy en día la pieza en YouTube acumula 18 millones de reproducciones y es un contenido no precisamente diseñado para ser viral.

Suprema elevación:

“Hoy, hace –exactamente— tres años, consagramos el inicio de la búsqueda que marcó “光 LUZ”, a manos de Lil Supa’, Drama Theme y Nelson G. Navarrete. Ahora, conmemoramos llenos de orgullo presentando el audiovisual para “N I R V A N A”, pieza dirigida por Carlos Vásquez (BACESTUDIO) y que da continuidad al ciclo iniciado en aquel momento. La canción forma parte del disco Worldwide de El Dojo y cuenta con la participación de Lil Supa’, Gegga y Drama Theme.” – El Dojo.

Volvamos al presente. Decía que de Worldwide de El Dojo hubo canciones que salieron de ahí para ser parte de mi diario vivir. Una de ellas es “Nirvana”, que prácticamente es un ritual necesario para acompañar el primer café de la mañana y calibrar así el estado mental del día. De hecho, bordearía las murallas de mi nueva casa con sus frases en modo de protección. Hace unas semanas, El Dojo presentó con orgullo su vídeo clip, con un orgullo distinto al de cualquiera de sus lujosas producciones, y eso lo justificaban, principalmente, porque la médula de “Nirvana” es una continuidad del proceso que abrió el anteriormente elogiado “光 LUZ”. Y, literalmente, parte así con Lil Supa’: “Encontré la luz hablando con loops…”. Esta vez comparte visiones con Gegga y nuevamente Drama Theme componiendo la orquesta. De entre las 24 canciones que completan este álbum doble, considero que ésta también se desmarca de entre las demás, no por ser mejor, sino por la carga y pureza que la sustenta. La cohesión entre sus integrantes a lo largo del álbum es admirable, pero aquí se eleva a un nivel Dios, como Gokú y Vegeta descubriendo el Super Saiyajin Blue al seguir las instrucciones de Whiz de mantener oculto el ki en el interior: “Desprenderse del todo, volver a la nada.”

Gegga & Lil Supa' - Escritura de "Nirvana".
Gegga & Lil Supa’ – Escritura de “Nirvana”.

Veinte años atrás la interrogante común sería cuál es tu Wu-Tang favorito. Creo que hoy vivimos una era más nuestra, de nuestra raza latina, y no resulta tan absurdo comparar y preguntarse cuál es tu Dojo favorito. Por lo compartido en este disco, el mío es Gegga, y “Nirvana” es uno de mis buenos argumentos: “Camino a la liberación, que es el conocimiento”. Son creaciones que se agradecen, que cinco, diez o quince años atrás no te habrías imaginado que podrían profundizar de tal forma en ti, pues la magia está en la madurez propia de los procesos y recién ahí descubrir que aquel Hip Hop que creíamos infinito, y a la vez tan limitante de posibilidades, sólo estaba en su etapa inicial, por lo que estas señas hacia nuevos horizontes, independiente de la naturaleza que sean, nos revitalizan y devuelven la capacidad de asombro, pero no por criterios infantiles como la mejor barra, el flow más sorprendente o el beat más inigualable; sino por el valor de lo que te deja dentro, trascendental como el legado de todas esas referencias que marcaron nuestras infancias y que por respeto homenajeamos hasta el presente manteniéndoles en nuestra memoria, aunque en el fondo sabemos que no nos representan y no es más que romanticismo puro, pero hoy, a esta edad que tienes tú, ¿quién te entrega algo nuevo que será para toda la vida? Valientes quienes se atrevan a explorar esos senderos.

El vídeo clip de “Nirvana” es un viaje por hermosos paisajes naturales de Venezuela, capturados por los lentes de Carlos Vasquez, Ian Vildosola, Roberto Cabello e Isaac Salazar. La edición fue realizada por Carlos Vásquez y Manuel Leal de BACESTUDIO, y en la conceptualización y color estuvo el propio Marlon Morales. Drama Theme es quien te eriza la piel en la producción musical, llevando la “Tonada de luna llena” de Simón Díaz hasta el templo de tu mente. Venezuela vive.

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